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  • Natalia Fernández

La importancia de practicar en un Shala

Updated: Nov 13, 2019

La práctica de Ashtanga estilo Mysore te ofrece la flexibilidad de poder practicar en cualquier lugar: tu casa, un hotel, o en la escuela de Yoga. Te cuento aquí los beneficios que me ha traído practicar en un Shala.





La práctica de Yoga, en especial el método tradicional del Ashtanga, te permite conocer y aprender las series de memoria ofreciendo la flexibilidad de practicar en cualquier lugar o espacio, incluyendo tu casa. Entonces, ¿por qué hay espacios destinados para esta práctica en particular?


Como socia fundadora, maestra de Shala Ashtanga Yoga (estudio de Ashtanga Yoga), y practicante de este estilo particular de yoga, te cuento por qué considero importante y necesario practicar en un estudio y también lo beneficios que a mi me ha traído.



Los inicios de mi práctica


Conocí el yoga en un estudio y lo que más me sorprendió de mi primera clase era sentir la energía que estaban generando todos los alumnos. Mi primera clase de #yoga fue una clase guiada de estilo vinyasa y a ver cómo todos se movían en perfecta armonía mientras la maestra iba dictando la secuencia fue algo muy especial.


Muchos años después, me topé con las clases estilo Mysore de #Ashtanga, en donde cada alumno se sabe de memoria la serie, practican a su propio ritmo y en donde la respiración con sonido es un pilar fundamental de la práctica. Escuchar el conjunto de respiraciones y ver a cada quien tan enfocado en su propia práctica fue simplemente mágico y me enamoró del método que actualmente sigo practicando y enseñando.


Principales Beneficios

Para mi, practicar en un Shala en donde te sientas feliz te trae muchos beneficios. Los que considero los más importantes son:


1. Una energía que contagia a cualquiera:


Entrar a un salón de clases de yoga #estilomysore puede resultar muy impactante e intimidante para el alumno principiante, pero la realidad es que es de las cosas más lindas y poderosas que me ha tocado presenciar. Si llegas una hora después de que inició la práctica logras ver que hasta el salón está transpirando o está más caliente que la temperatura de afuera porque cada alumno con su respiración ha contribuido un poquito con toda la energía que está sacando.


2. Ajustes y atención personalizada del maestr@:


En un Shala o estudio de Yoga, la o el maestro además de enseñarte la secuencia y las posturas, te ajustan en estas posturas que lo necesites. Cada alumno es diferente y es por esto que la o el maestro tratan de manera personalizada a cada alumno, ofreciéndoles el ajuste o la asistencia que más les convenga según su tipo de cuerpo. También es posible que juntos trabajen variaciones de la postura mientras el cuerpo se va abriendo.


3. Inspiración y motivación de los otros practicantes:


Aunque es una práctica en donde debes llevar tu mirada o enfoque en algo (nariz, dedos de las manos, dedos del pie, lado derecho, lado izquierdo, ombligo, hacia arriba) para poder estar en estado meditativo durante toda la práctica, es muy normal que cuando estamos empezando en esta práctica no lo podamos mantener. Somos de naturaleza curiosa y mientras desarrollamos esa capacidad de enfoque y mantenemos nuestro Dhristi (punto de enfoque) toda la práctica, es normal observar es@s alumn@s que se encuentran haciendo posturas más demandantes físicamente. Esto para mi siempre ha sido muy motivante porque me inspira a practicar a diario para poder mejorar día tras día y poder alcanzar esas posturas.


4. Mayor enfoque en tu práctica:


A mi particularmente me genera mucha distracción cuando practico sola en casa o en algún viaje y tardo un poco más en terminar mi práctica. Cuando estoy en un Shala estoy más enfocada en mi práctica y puedo fluir mejor sin detenerme bajo cualquier distracción que tenga en casa. Ver a tod@s l@s alumn@s enfocados también contagia y te impulsa en tu propia secuencia.

5. Mejor resistencia:


Puedo estar cansada, trasnochada o no sentirme en mi 100%, pero al entrar al Shala es impresionante como se me quita inmediatamente. Esa energía que contagia también te da una resistencia para poder dejar sangre, sudor y lágrimas en el mat. Cada día es una práctica completamente diferente, y no sabes como será hasta que pones tus pies en el frente del mat y empiezas, pero si tienes un grupo de personas a tu alrededor por lo menos a mi me ayuda a generar esa energía que pienso que no tengo y que se encuentra muy escondida dentro de mi.



Escrito por Natalia Fernández

Socia fundadora y maestra de SHALA Ashtanga Yoga



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