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  • Natalia Fernández

Rompiendo con los mitos del Yoga

Una práctica que ha sido mitificada en el occidente por total desconocimiento de su verdadero significado y que aquí aclaro los más comunes.

Fotografiada por Paula Abreu Pita



Llevo practicando #Yoga desde el 2005. Inicié esta práctica como un ejercicio físico y la verdad es que no tenía mucha idea a lo que iba cuando tomé mi primera clase. En ese momento no habían redes sociales, Facebook estaba pero sólo para estudiantes universitarios en EEUU y Twitter, IG, Youtube ni existían. No habían influencers que compartieran fotos y videos sobre la postura de la semana. El acceso al Yoga para mi fue a través de la escuela Yoga Pedregal, en donde los mejores maestros de Yoga en Venezuela daban las clases de lo que ellos habían aprendido directamente de sus maestros en India.


En estos 14 años que llevo practicando, me he cruzado con muchas personas que opinan sobre lo que hago sin realmente conocerlo. Es por eso que hoy les quise escribir sobre los mitos que existen, aún hoy en día, aunque haya más información y conocimiento gracias a la llegada de las redes sociales.


1. Me tengo que cambiar de religión:


Este mito es completamente falso. El yoga no excluye por la religión que sigas, todo lo contrario, es incluyente. He sido muy afortunada de conocer yogis de todas partes del mundo y que siguen diferentes religiones, con los que he podido convivir en el mat y fuera de él. En ningún momento me he sentido incómoda por la religión en la que fui criada, ni siquiera estando en #India.


Muchas veces juzgamos lo que no conocemos y creo que si tus creencias son firmes y claras, no existe ningún problema en iniciar o continuar en esta práctica que su verdadero objetivo es el de unir. La unión del cuerpo, mente y espíritu del individuo sin importar su religión.


2. Mi estilo de vida debe ser como el de un monje budista:


Este es de los mitos favoritos y el que más me comentan. La gente piensa que por ser yogi, dar clases de yoga y haber abierto Shala Ashtanga Yoga, guardo retiros de silencio, medito todo el día y no convivo con otras personas que no sean yogis. Pero la realidad es que la mayor parte de mis amigos y conocidos no son yogis, me encanta bailar hasta que me duelan los pies y disfruto un buen cóctel o vino con la perfecta compañía. Ser yogi no está peleado con ser social, de hecho mi hermana siempre me dice que no puede mantenerse al día con la cantidad de amigos que tengo y que además me encanta hablar y mantener el contacto con todos. En este camino he descubierto que las personas que más te quieren, te quieren con todos tus intereses incluídos. Cuando te ven tan feliz por lo que haces, se animan incluso a probar eso que te trae suspirando a diario.


3. Debo tener una alimentación vegana o vegetariana:


Conocí lo que significa ser vegetariano a través de Luis, un amigo del Yoga en Venezuela. No tenía ni idea de lo que esto significaba porque mi dieta durante mis primeros 25 años había sido carnívora. Mi papá es amante de la carne asada/parrilla/barbacoa y se autodenomina maestro parrillero... ¡En verdad le quedan deliciosas!


Aunque fui vegetariana y vegana después de haber conocido el yoga, esta práctica tampoco excluye por tu tipo de dieta. En India el 80% de la población es vegetariano por un tema cultural y religioso. Estando allá existen muchas facilidades para que lleves este tipo de dieta, pero es una decisión que cada persona debe hacer por las razones que consideren válidas y no porque quieren empezar a practicar yoga.


4. Tengo que ser flexible, delgad@ y fuerte:


La mayoría de las personas que me piden información sobre mis clases me preguntan con duda si ellos pueden empezar a practicar aunque sus manos no toquen el piso. El mayor freno para empezar a practicar es sobre si su físico les va permitir hacer "esas" posturas tan complicadas. Lo hermoso de esta práctica es que todos podemos hacerla. Es por eso que en un mismo salón pueden convivir personas de diferentes edades, diferentes sexos, diferentes complexiones físicas, nacionalidades e idioma. El estilo #Mysore es el método más amable con el alumno primerizo porque es completamente personalizado y hecho a la medida.


5. No tengo la ropa de yoga que está de moda, el mala alrededor del cuello, ni el matcha latte mocha frappuccino en la mano:


Es como en cualquier práctica. Pensar que tener la raqueta de tenis de Roger Federer hará que tengas su revés es una completa ilusión. Si bien hay marcas de ropa y accesorios de yoga que desarrollan sus productos con la mejor tecnología, lo que verdaderamente evoluciona tu práctica es la disciplina, determinación, dedicación y la devoción. Puedes tener todos los gadgets, pero si no te paras en el mat a practicar, no vas a ver los resultados ni los beneficios que el yoga trae a tu vida.


Cuando realmente no conocemos algo es muy normal crear juicios al respecto por lo que luce o por lo que escuchamos, pero el Yoga es una experiencia muy diferente para cada persona. Hoy en día los médicos occidentales recomiendan a sus pacientes practicarlo para disminuir o eliminar problemas de ansiedad, alta presión arterial, problemas para dormir, lesiones físicas, y muchas otros síntomas. La verdad es que el yogi no se puede encasillar en un recuadro porque somos igual de únicos que el mismo individuo. Y tú, ¿qué opinas?, ¿tienes algún otro mito que quisieras compartir?




Escrito por Natalia Fernández

Socia fundadora y maestra de SHALA Ashtanga Yoga




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